HOSPITALES O CENTROS DE SALUD
PROBLEMÁTICAS EN HOSPITALES O CENTROS DE SALUD EN BOGOTA.
VIDEO ENTREVISTA
POR: Osmith Jacome clavijo.
PROBLEMÁTICAS EN HOSPITALES O CENTROS DE SALUD EN BOGOTA.
LA MAYORÍA DE LAS URGENCIAS DE LOS HOSPITALES DE LA RED DISTRITAL DE SALUD ESTÁN COLAPSADAS.
Según el secretario distrital de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, de 22 hospitales de la red distrital hay 14 en mediano y alto riesgo, y de estos, 7 en estado crítico.
Entre los últimos se hallan los hospitales Meissen, Simón Bolívar, Engativá, Suba y con graves problemas operativos Santa Clara, Kennedy y El Tunal.
En los últimos días se evidenciaron colapsos, largas filas, hacinamiento hospitalario y quejas en la EPS subsidiada Capital Salud y en una IPS de Saludcoop ubicada en la calle 106 con autopista Norte.
Frente a estas fallas, el Superintendente Nacional de Salud, Gustavo Morales, dijo que este viernes hará una visita de inspección para establecer si hay lugar a sanciones por insuficiencia de médicos, deficiencia en la infraestructura de urgencias o problemas en la asignación de citas por parte de la EPS que actualmente se encuentra intervenida por el Gobierno.
A las deudas con los hospitales públicos, que ascienden a 350.000 millones de pesos, se sumaron las diferencias ideológicas entre el secretario Distrital de Salud, Guillermo Jaramillo y el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Guillermo Jaramillo sostiene que al Distrito se le entregue el manejo directo del subsidiado (sin EPS).
Dice que así atendería directamente a 1'270.000 usuarios, para lo que dispondría, además de los 750.000 millones de pesos que recibe del sistema de salud, de 900.000 millones de pesos adicionales.
De no aceptarse esa propuesta, advirtió Jaramillo a Gaviria, Bogotá se retiraría de la EPS Capital Salud (de carácter mixto), donde el Distrito es socio mayoritario.
Gaviria advirtió que “medidas de este tipo deben estudiarse muy bien, en un contexto legislativo, y no pueden tomarse a la ligera”.
Jaramillo, mediante una carta forma al Superintendente de Salud, expresó que los problemas que han sido expuestos en Capital Salud no hacen parte solo de esta entidad. Dice la misiva, radican en “el universo general de operadores y prestadores”.
Los hospitales Simón Bolívar, Tunal y Kennedy son los que más se demoran en el servicio de urgencias.
La Personería y la Superintendencia de Salud detectaron excesivas demoras en el servicio de urgencias de los hospitales Simón Bolívar, Tunal y Kennedy.
El superintendente Nacional de Salud, Gustavo Morales, señaló que, por ejemplo en el Simón Bolívar "el tiempo entre el triage (la evaluación rápida de los pacientes y su ubicación en la lista de espera para la atención médica) y la primera atención es excesivamente largo".
Además, los organismos tienen en la mira la demora en la atención a las mujeres embarazadas, la asignación de citas con especialistas y el retraso en la entrega de medicamentos.
En junio, durante un seguimiento a los hospitales de la red pública de Bogotá, la Personería estableció las graves deficiencias en los tiempos de atención a pacientes y las trabas en la prestación del servicio a los pacientes.
La Superintendencia de Salud y la Personería de Bogotá suscribieron en mayo de este año un convenio interadministrativo de cooperación institucional para aunar esfuerzos, en la protección de los derechos de los pacientes y fortalecer la inspección, vigilancia y control de las entidades que prestan servicios de salud en la ciudad.
Un factor común en los centros médicos, según la Defensoría, es que presentan un sobrecupo del 57%. Además “hay sobrecupo en camas y dificultades en el recurso humano, tanto de médicos generales como de especialistas”.
La entidad realizó una encuesta a 152 pacientes. La satisfacción con el servicio de las EPS fue del 52% y con la IPS del 45%. Al conocer los resultados, la Secretaría de Salud instaló una mesa de trabajo con los gerentes de los hospitales para analizar la veracidad del informe presentado por la Defensoría. De momento se sabe que la Secretaría dispone de $493.000 millones para la modernización de la infraestructura hospitalaria.
Los inspectores encontraron dificultades en todos los hospitales. En el de Kennedy, señala el informe, “no permitieron el ingreso de la comisión de la Defensoría del Pueblo. Hay problema de infraestructura, lleva casi un año y medio en instalaciones provisionales, lo que dificulta la prestación del servicio”.
La lista de problemas fue más amplia en el hospital Simón Bolívar: “Tenían retenidos a varios pacientes que tienen orden médica de salida, por el hecho de no cancelar la cuenta. En ese mismo hospital hay quejas generalizadas por demora en la liquidación de la cuenta para facilitar la salida de los pacientes”, dice el informe.
También se registraron retenciones de pacientes en el hospital de Suba y en el de Engativá, según el veredicto de los inspectores. De hecho, la Defensoría denunció que una paciente de 72 años, afiliada a la EPS Caprecom, tuvo un accidente cerebrovascular hemorrágico que no fue atendido oportunamente en el hospital de Engativá. “En el momento de la visita la paciente había esperado 24 horas”. El 10 de marzo el alcalde Gustavo Petro inauguró la ampliación del servicio de urgencias del hospital de Engativá, en la que el Distrito invirtió $350 millones.
Tampoco salió bien librado el San Blas: “En este hospital existen cinco pacientes abandonados desde hace seis meses. Se presentaron dificultades para la autorización de remisiones, específicamente con afiliados a Caprecom EPS”.
El Espectador intentó comunicarse con los gerentes de los hospitales que visitó la Defensoría. Gabriel Castilla, gerente del hospital de Suba, explicó que “hay capacidad para atender a 40 personas. Sin embargo, por las condiciones ambientales han llegado hasta 70. Los afectados son más que todo niños, por eso autorizamos una extensión en el servicio de urgencias pediátricas. Necesitamos adelantar un proyecto por $3.000 millones para reemplazar la dotación obsoleta del hospital. La idea es consolidar el servicio de urgencias con una inversión de $1.500 millones”.
Algunos profesionales de la salud consultados por este diario, que trabajan en los hospitales públicos, señalaron que “existen barreras administrativas de las EPS que afectan el servicio. No autorizan las citas, no remiten a los pacientes y ellos terminan en urgencias, congestionando el hospital”. Los otros gerentes prefirieron guardar silencio.
En este momento están por quedar paralizados 30 hospitales en todo el país, a lo que se suman 15 hospitales en Bogotá, todo por cuenta de la falta de recursos.
En este momento están por quedar paralizados y sin prestación de servicios médicos 30 hospitales en todo el país, a lo que se suman 15 hospitales en Bogotá, todo por cuenta de la falta de recursos.
Los casos más urgentes se presentan en los departamentos de Córdoba, Atlántico, Valle del Cauca y Santander.
En este último, ya no se están prestando los servicios médicos, en varias instituciones del departamento de Santander, se limitan sólo a atender casos de urgencias porque realmente ya no cuentan con dinero para funcionar y la deuda de la red hospitalaria asciende a 105 mil millones de pesos
“Estamos en un colapso todos los hospitales del departamento se van a ver afectados en la atención de los usuarios porque no vamos a tener los recursos necesarios.
PROBLEMÁTICAS EN HOSPITALES O CENTROS DE SALUD EN BOGOTA.
VIDEO ENTREVISTA
POR: Osmith Jacome clavijo.
PROBLEMÁTICAS EN HOSPITALES O CENTROS DE SALUD EN BOGOTA.
LA MAYORÍA DE LAS URGENCIAS DE LOS HOSPITALES DE LA RED DISTRITAL DE SALUD ESTÁN COLAPSADAS.
Según el secretario distrital de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, de 22 hospitales de la red distrital hay 14 en mediano y alto riesgo, y de estos, 7 en estado crítico.
Entre los últimos se hallan los hospitales Meissen, Simón Bolívar, Engativá, Suba y con graves problemas operativos Santa Clara, Kennedy y El Tunal.
En los últimos días se evidenciaron colapsos, largas filas, hacinamiento hospitalario y quejas en la EPS subsidiada Capital Salud y en una IPS de Saludcoop ubicada en la calle 106 con autopista Norte.
Frente a estas fallas, el Superintendente Nacional de Salud, Gustavo Morales, dijo que este viernes hará una visita de inspección para establecer si hay lugar a sanciones por insuficiencia de médicos, deficiencia en la infraestructura de urgencias o problemas en la asignación de citas por parte de la EPS que actualmente se encuentra intervenida por el Gobierno.
A las deudas con los hospitales públicos, que ascienden a 350.000 millones de pesos, se sumaron las diferencias ideológicas entre el secretario Distrital de Salud, Guillermo Jaramillo y el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Guillermo Jaramillo sostiene que al Distrito se le entregue el manejo directo del subsidiado (sin EPS).
Dice que así atendería directamente a 1'270.000 usuarios, para lo que dispondría, además de los 750.000 millones de pesos que recibe del sistema de salud, de 900.000 millones de pesos adicionales.
De no aceptarse esa propuesta, advirtió Jaramillo a Gaviria, Bogotá se retiraría de la EPS Capital Salud (de carácter mixto), donde el Distrito es socio mayoritario.
Gaviria advirtió que “medidas de este tipo deben estudiarse muy bien, en un contexto legislativo, y no pueden tomarse a la ligera”.
Jaramillo, mediante una carta forma al Superintendente de Salud, expresó que los problemas que han sido expuestos en Capital Salud no hacen parte solo de esta entidad. Dice la misiva, radican en “el universo general de operadores y prestadores”.
Los hospitales Simón Bolívar, Tunal y Kennedy son los que más se demoran en el servicio de urgencias.
La Personería y la Superintendencia de Salud detectaron excesivas demoras en el servicio de urgencias de los hospitales Simón Bolívar, Tunal y Kennedy.
El superintendente Nacional de Salud, Gustavo Morales, señaló que, por ejemplo en el Simón Bolívar "el tiempo entre el triage (la evaluación rápida de los pacientes y su ubicación en la lista de espera para la atención médica) y la primera atención es excesivamente largo".
Además, los organismos tienen en la mira la demora en la atención a las mujeres embarazadas, la asignación de citas con especialistas y el retraso en la entrega de medicamentos.
En junio, durante un seguimiento a los hospitales de la red pública de Bogotá, la Personería estableció las graves deficiencias en los tiempos de atención a pacientes y las trabas en la prestación del servicio a los pacientes.
La Superintendencia de Salud y la Personería de Bogotá suscribieron en mayo de este año un convenio interadministrativo de cooperación institucional para aunar esfuerzos, en la protección de los derechos de los pacientes y fortalecer la inspección, vigilancia y control de las entidades que prestan servicios de salud en la ciudad.
Un factor común en los centros médicos, según la Defensoría, es que presentan un sobrecupo del 57%. Además “hay sobrecupo en camas y dificultades en el recurso humano, tanto de médicos generales como de especialistas”.
La entidad realizó una encuesta a 152 pacientes. La satisfacción con el servicio de las EPS fue del 52% y con la IPS del 45%. Al conocer los resultados, la Secretaría de Salud instaló una mesa de trabajo con los gerentes de los hospitales para analizar la veracidad del informe presentado por la Defensoría. De momento se sabe que la Secretaría dispone de $493.000 millones para la modernización de la infraestructura hospitalaria.
Los inspectores encontraron dificultades en todos los hospitales. En el de Kennedy, señala el informe, “no permitieron el ingreso de la comisión de la Defensoría del Pueblo. Hay problema de infraestructura, lleva casi un año y medio en instalaciones provisionales, lo que dificulta la prestación del servicio”.
La lista de problemas fue más amplia en el hospital Simón Bolívar: “Tenían retenidos a varios pacientes que tienen orden médica de salida, por el hecho de no cancelar la cuenta. En ese mismo hospital hay quejas generalizadas por demora en la liquidación de la cuenta para facilitar la salida de los pacientes”, dice el informe.
También se registraron retenciones de pacientes en el hospital de Suba y en el de Engativá, según el veredicto de los inspectores. De hecho, la Defensoría denunció que una paciente de 72 años, afiliada a la EPS Caprecom, tuvo un accidente cerebrovascular hemorrágico que no fue atendido oportunamente en el hospital de Engativá. “En el momento de la visita la paciente había esperado 24 horas”. El 10 de marzo el alcalde Gustavo Petro inauguró la ampliación del servicio de urgencias del hospital de Engativá, en la que el Distrito invirtió $350 millones.
Tampoco salió bien librado el San Blas: “En este hospital existen cinco pacientes abandonados desde hace seis meses. Se presentaron dificultades para la autorización de remisiones, específicamente con afiliados a Caprecom EPS”.
El Espectador intentó comunicarse con los gerentes de los hospitales que visitó la Defensoría. Gabriel Castilla, gerente del hospital de Suba, explicó que “hay capacidad para atender a 40 personas. Sin embargo, por las condiciones ambientales han llegado hasta 70. Los afectados son más que todo niños, por eso autorizamos una extensión en el servicio de urgencias pediátricas. Necesitamos adelantar un proyecto por $3.000 millones para reemplazar la dotación obsoleta del hospital. La idea es consolidar el servicio de urgencias con una inversión de $1.500 millones”.
Algunos profesionales de la salud consultados por este diario, que trabajan en los hospitales públicos, señalaron que “existen barreras administrativas de las EPS que afectan el servicio. No autorizan las citas, no remiten a los pacientes y ellos terminan en urgencias, congestionando el hospital”. Los otros gerentes prefirieron guardar silencio.En este momento están por quedar paralizados 30 hospitales en todo el país, a lo que se suman 15 hospitales en Bogotá, todo por cuenta de la falta de recursos.
En este momento están por quedar paralizados y sin prestación de servicios médicos 30 hospitales en todo el país, a lo que se suman 15 hospitales en Bogotá, todo por cuenta de la falta de recursos.
Los casos más urgentes se presentan en los departamentos de Córdoba, Atlántico, Valle del Cauca y Santander.
En este último, ya no se están prestando los servicios médicos, en varias instituciones del departamento de Santander, se limitan sólo a atender casos de urgencias porque realmente ya no cuentan con dinero para funcionar y la deuda de la red hospitalaria asciende a 105 mil millones de pesos
“Estamos en un colapso todos los hospitales del departamento se van a ver afectados en la atención de los usuarios porque no vamos a tener los recursos necesarios.

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